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Prescripción integral homeopática pediátrica

Los niños son el futuro y la esperanza de la humanidad, los depositarios naturales de todos sus rasgos positivos y uno de sus símbolos más puros y preciados; son el gran tesoro de la condición humana, pero también el espejo más estricto de las restricciones y patologías del Hombre actual. Así, cada niño es vocero de los silencios de sus padres y emisario cotidiano de los más insondables secretos familiares, pues sobre los niños recaen todos los dilemas y conflictos no resueltos por parte de sus ancestros y de su sistema familiar. Los niños pueden ser -y se asume que sean- trasparentes, sanos e inocentes, pero también son muchas veces complejos e inescrutables, llenos de dolor y pesadas herencias familiares; pueden ser la luz de su familia y de su comunidad, pero también una sutil muestra, y el claro reflejo de lo más bizarro, decadente y enfermo del ser humano. Y así como cada ser humano carga dentro de sí un anciano en potencia, también cada persona lleva en su interior un niño: Un niño que es preciso sanar para poder engendrar otros más sanos, íntegros y vitales.

La prescripción integral homeopática de los niños no dista mucho de la prescripción homeopática en los pacientes convencionales. Sin embargo, existen ciertos acentos y matices de gran importancia en el quehacer homeopático pediátrico. En el presente artículo se exponen los más importantes así como algunos ejemplos ilustrativos.

En primer lugar, desde la visión integral homeopática, holística, sistémica y psicobiológica, los niños tienen, clínicamente, una capacidad natural dinámica y evolutiva mucho mayor que los adultos. Los seres humanos, en su infancia, aunque aparentemente son extremadamente frágiles, es cuando más capacidad tienen de reisilencia, esa capacidad única de nuestra especie de sacar el mejor partido de las adversidades e incorporar las experiencias negativas en un sentido positivo. Por ello, las personalidades homeopáticas aún en los niños más estables, como Calcarea carbónica, Silicea o Magnesia muriática, tienden a ser más flexibles, dinámicas y con un grado mucho mayor de adaptabilidad que la que presentan las mismas personalidades en los adultos, independientemente del medicamento al que correspondan. De este modo, un niño Silicea puede exhibir una alegría más intensa, incluso rasgos momentáneos de impulsividad y espontaneidad. Un niño Calcarea carbonica es capaz de actuar con celeridad y presteza en algunos momentos y manifestar con reactividad algunos aspectos mentales o físicos, todo lo cual muy difícilmente se podría ver en un individuo adulto correspondiente a este medicamento.

Los bebés Pulsatilla pueden ser bruscos, hoscos (pueden llegar a morder como Belladonna o Stramonium). Pueden agredir a otros bebés por celos, como lo hacen también los bebés Nux vomica, Calcarea carbonica y Lycopodium. Los niños Pulsatilla suelen detectar la llegada de un nuevo bebé desde el momento de la concepción, en el primer mes del embarazo de su madre, etapa a partir de la cual están muy sensibles. El niño Lycopodium acepta en apariencia la llegada del nuevo hermano, pero en el fondo, jamás superará el haber sido destronado de sus privilegiada posición. Pulsatilla los acepta después de mucho tiempo, cuando puede verlos como potenciales fuentes de afecto. Phosphorus, en cambio, acepta muy bien la llegada de un bebé, preguntando constantemente cuándo llegará su nuevo hermano. A Sulphur no le afecta en nada la llegada del nuevo miembro de la familia, le es indiferente. Mientras que medicamentos como Aurum o Staphysagria, pueden caer en verdaderas depresiones mórbidas al ser desplazados por el nuevo hijo.

Los niños adoptados, por otra parte, aún los más sanos, suelen caer en Natrum muriaticum, Staphysagria, Carcinosin con el paso de los años. Los individuos cuando han sido formados por diferentes personas, ya sea por cambios en núcleo familiar o desplazamientos en su infancia, al llegar a la edad adulta y formar sus propias familias, pueden llegar a sentir, consciente o inconscientemente, la falta de figuras formadoras, sobre todo maternas, lo que puede resultar en la búsqueda de parejas maternales que nunca son lo suficientemente nutricias. Esto puede ser indicativo de medicamentos como Natrum mur, Carcinosin, Lycopodium y Lac maternum.

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El niño Lycopodium acepta en apariencia la llegada del nuevo hermano, pero en el fondo, jamás superará el haber sido destronado de su privilegiada posición.

Bajo las premisas anteriores, también las personalidades de los niños son, por una parte, más benignas cuando se trata de medicamentos constitucionales muy patológicos, como Arsenicum, Anacardium, Hepar o Mercurius, y por otro lado, las manifestaciones positivas y negativas (síntomas, signos y rasgos), apenas están en formación. Así, la envidia de un niño Arsenicum es más reactiva y transitoria que la de un adulto del mismo remedio; la naturaleza antisocial y disruptiva de Hepar o Mercurius apenas se manifiesta con intolerancia general al medio social circundante.

En este sentido es muy importante buscar en la historia clínica el tono afectivo que marcó la planeación (si la hubo), la concepción y la espera de los hijos, pues se ha demostrado que ese matiz afectivo es muy determinante en la formación posterior del carácter y la personalidad de los niños. La culpa materna hace que los niños se gesten con una fuerte carga de autodestrucción, especialmente cuando ha habido un rechazo abierto y reiterativo.

Así, todos estos ejemplos nos muestran la naturaleza dinámica y llena de potencialidades, en todos los sentidos, que se vive en esta etapa de la vida. Por lo mismo, no hay fase en el desarrollo humano donde, con la Homeopatía, se pueda curar, modificar y prevenir tanto como en la infancia.

Fuente: Revista Homeopática de la Salud (México)

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LA HOMEOPATÍA: UN TRATAMIENTO EFICAZ

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El tratamiento homeopático es un método eficaz de curación –tanto en situaciones agudas como crónicas- tal como afirman millones de pacientes y miles de homeópatas. Puede ofrecer incluso una curación a largo plazo o permanente, tratando la enfermedad desde su raíz, para la mayoría de las enfermedades. Diversos estudios de investigación han mostrado en conjunto que tres cuartas partes de los enfermos crónicos informaron que se sentían “moderadamente mejor” o “mucho mejor”. Una serie de ensayos clínicos rigurosos han demostrado que la homeopatía es efectiva y tiene efectos similares a los tratamientos convencionales.

La homeopatía es una alternativa eficaz a los antibióticos en enfermedades infecciosas, sin provocar efectos secundarios tóxicos y logrando una recuperación rápida. Las infecciones víricas también se tratan muy bien con homeopatía. Además, la homeopatía es extremadamente eficaz para una variedad de enfermedades de la infancia, incluyendo trastornos de la conducta. Otras situaciones médicas que se tratan con éxito son: enfermedades de la piel como acné, forúnculos, eczema, psoriasis, verrugas; dolor músculo-esquelético, artritis, osteoartritis, ciática, bursitis y fibromialgia; alergias, infecciones frecuentes; cefalea tensional y migraña; ardor de estómago, gastritis, estreñimiento, enfermedades intestinales, síndrome del intestino irritable, enfermedad inflamatoria intestinal; resfriados frecuentes, sinusitis, amigdalitis, tos, asma e infecciones respiratorias; problemas emocionales como depresión, ansiedad, insomnio; trastornos menstruales, síndrome premenstrual, infertilidad, sofocos; náuseas, inducción al parto, dolores de parto, problemas de lactancia, inflamación de las mamas (mastitis); disfunciones coronarias, problemas hepáticos, enfermedad de Ménière. Cualquier enfermedad aparte de las mencionadas es susceptible de ser tratada con homeopatía.

Isabel Noguera

Homeópata Unicista